
Nos conocimos en Enero del 2015, en el Festival de Fermentación
organizado por la visita de Sandor Katz a Costa Rica: unidos por varias fascinaciones en común, las ganas de comernos el mundo y la certeza de haber encontrado con quien andar de la mano el resto de la vida nos casamos en Octubre de ese mismo año.
En 2021 el cacao nos encontró ¡y en el mejor momento! porque la pandemia nos había dejado sin trabajo unos meses atrás: decidimos que mientras el Apocalipsis acabara de llegar lo esperaríamos haciendo nuestro propio chocolate… El resto fue dejarnos llevar por el momentum de este bello oficio y arte, deslumbrarnos con los rincones de Costa Rica que el árbol Theobroma cacao nos lleva a conocer, y sobre todo admirarnos por la ardua y minuciosa labor de los agricultores (que además son fermentadores, secadores y con suerte también catadores).
Al inicio sin saberlo, y ahora con convicción total, nos unimos al movimiento bean to bar (“de la semilla a la barra” en español): encargándonos del proceso de transformación completamente, hacemos una pequeña gran revolución por recuperar la amplia gama de sabores que tiene el cacao fino, y por lo tanto el chocolate de especialidad que con él se elabora. ¿La diferencia con otros colegas? Nos hemos dedicado exclusivamente al cacao fino, superior en aroma y sabor, reconocido a nivel nacional e internacional por Cacao of Excellence. Bueno eso, y que juramos lealtad al lema “lo pequeño es hermoso” y hacemos todo lo que ven en esta página apenas a 4 manos.
Y así, de finca en finca, de lote en lote y de probar en probar nació nuestra Colección Orígenes: un paseo por los sabores del cacao costarricense, un recorrido por las fincas de las que nos hemos enamorado, y un tributo al árbol de cacao, su fruto y sus semillas, la verdaderas protagonistas de esta hermosa historia que no acaba. A Paulo y Ariana, los chocolateros, apenas nos corresponde no echar a perder el increíble cacao que nos proveen.


Ahora esta aventura nos lleva a colaborar con el eje académico de la investigación en cacao, a hacer análisis sensorial de diferentes muestras de todo el país y la región y hasta a enseñar a más personas nuestros procesos y protocolos, para que abunden pequeñas chocolaterías en nuestro país, usando cacao costarricense y siendo comido también por costarricenses.
Apuntamos a la meta país de poner el nombre del cacao costarricense tan en alto como el de su café… Talvez nos tome toda la vida, pero cada barra de chocolate y cada clientes nuevos nos acerca unos centímetros más. ¡Gracias por ser parte de nuestra chocolatosa revolución!

